jueves, 25 de octubre de 2012

¿Comenzamos?

   Hace ya algún tiempo que quise comenzar a escribir sobre estas experiencias que estoy viviendo a diario. Alguna que otra vez lo hice en un cuaderno, pero no contento con ello empecé a airear mis trapos sucios (entiéndase opiniones) a los cuatro vientos en las redes sociales, hasta que me di cuenta de que por ahí no iba a buen puerto, ya que al no contar con el anonimato, podía haber mucha gente a la que le molestase. Es por ello que aprovecho este pequeño espacio, en el que aún nadie me conoce y no que no creo que a nadie le interese, para contar todo aquello que me pase por la cabeza.

   Estoy viviendo experiencias que me están haciendo cambiar, y es ahora cuando puedo decir, que eso que dicen de que los hombres no cambian, es una auténtica falacia, pues es casi todo lo contrario. Cada nueva experiencia puede servirnos para cambiar, a mejor o a peor, pero siempre es posible. Lo que sucede, según mi parecer, es que nos resistimos al cambio, ya que la comodidad de lo conocido es mil veces mejor (o al menos así nos lo parece). Como ejemplo, pongo mi propio caso: son muchas las veces que he pensado en escribir aquí, pero son las mismas las que nunca he llegado a hacerlo, ¿por qué?, pues porque no es algo habitual, supondría un cambio... y eso queramos o no, nos cuesta asumirlo.

  A la vez, sucede que para que un cambio sea llevado a cabo de buen modo necesita de tiempo y paciencia, facultad de la que ahora estoy escaso, pues me he acostumbrado a que todo me llegue de forma inmediata, y a recibir las recompensas sin demora alguna, pues parece que si se demora ya no me satisfará de la misma manera, cuando en realidad sucede todo lo contrarío. Podría aprender a apreciar incluso más la espera de la recompensa que la recompensa en si misma, pero no nos han enseñado a hacerlo, sino que lo que queremos es el final, aún a pesar de saber que con ese final llega otro principio, y otra vez el deseo, y otra espera.... y así continuamente. Si supiese apreciar el instante, sabría disfrutar de cada instante de la vida, cosa que ahora no hago, pues ocupo mi mente en un futuro que nunca va a existir.

Intentaré convertir las entradas en un hábito, a pesar de que escriba sobre cosas banales, como he hecho hoy.

Siempre he sido de los que opina que con la cantidad al final se consigue la calidad, y este es uno de los preceptos que guía (o guiarán) este blog.

Dave.

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