Parece
que el panorama político de nuestra Monarquía Parlamentaria anda un
poco agitado desde que hace unos días, los jefes de los partidos
políticos de la oposición se pusieron de acuerdo para, a través de
un método recogido en la constitución del 78, retirar su confianza
al presidente de gobierno hasta entonces y elegir uno nuevo.
Como
viene siendo habitual en las comunicaciones de los políticos y de
los medios de comunicación, hacen uso de la legitimidad de los votos
que obtuvieron hacen años para justificar o rechazar (según
convenga a cada uno) esta manera de obrar.
Yo
personalmente, asisto con incredulidad ante lo que me parece que es
parte fundamental de la monarquía de partidos en que vivimos: la
lucha por que cada partido tenga su cuota de poder en el Estado. Mi
incredulidad no está causada por esta lucha en sí (que es algo a lo
que creo que todos deberíamos estar ya acostumbrados), sino por cómo
la gente sigue pensando que los que están allí en el parlamento les
representan, y cómo creen que son ellos los que tiene la capacidad
de elegir al presidente.
No puedo
creer que la gente siga creyendo que son ellos quienes eligen a sus
representantes (parlamentarios), pero aún más increíble me resulta
que las personas sigan creyendo que eligen al presidente del gobierno
(poder ejecutivo) cuando en estos momentos se puede apreciar
claramente como no es así (también se mostró claramente en tras
las elecciones pasadas, cuando los jefes de los partidos no eran
capaces de ponerse de acuerdo para nombrar a un presidente del
gobierno).
En fin,
parece que todo cambia para que todo siga igual, al final tienen el
poder los mismos de siempre, solo que cambian de representante, por
uno que parezca más moderno y más progre, que ya llevábamos muchos
años con el mismo y la gente se acaba cansando.
Congreso de ratones
No hay comentarios:
Publicar un comentario