Como me temía, esto va a más... las imágenes cesaron de repente, ya no podía ver nada, todo estaba negro, creí que me había quedado ciego...pero sin saber cómo, cerré los ojos, y cuando los volví a abrir, ya podía ver de nuevo...sin embargo todo volvía a ser extraño, ya no era como antes, todo volvía a ser como al principio, como siempre había sido... las cosas habían desaparecido...
Me alegré muchísimo, eso significaba que no estaba loco, ¡por fin era un tipo normal de nuevo!.
Aunque en realidad nunca he sido normal, siempre me ha gustado darle vueltas a todos los asuntos, y así me va...
Empecé a pensar en por qué veía esas cosas, en por qué había dejado de verlas. Todo esto tendría una explicación racional. Debía de haberla, solo necesitaba encontrarla.
Después de divagar sobre muchas teorías, me quedé dormido, y empecé a soñar... no recuerdo bien lo que soñé, pero sé que me gustaba, y que no quería que acabase.
Cuando me desperté, me encontraba relajado y descansado, a sí que pensé que lo mejor que podía hacer era ir a comprar, ya que no había salido de casa durante tres día, y ya era necesaria una dosis de sociedad.
Me dirigí como de costumbre al supermercado de las afueras, ya que es el más grande de por aquí, y es donde más gente va, y en esos momentos necesitaba gente para ver que yo era como ellos, un tipo normal, alguien que va al supermercado a comprar.
Todo transcurría como de costumbre, estaba a punto de pagar, cuando oí que alguien me llamaba, me dí la vuelta y no había nadie... me extrañó, pero no le dí importancia, me abría confundido.
De vuelta en casa, estando en el servicio, sucedió lo más extraño. Era como si alguien hubiese instalado altavoces ocultos por todo el baño, como si esa misma persona me estuviese observando y me escuchase.
Me decía que solo quería ayudarme, que yo le había pedido que me ayudase. El dueño de esa voz, dijo que era él quien había hecho desaparecer esas cosas que antes veía.
Yo estaba alucinando, pensaba que me había vuelto majara por completo. Salí del baño corriendo, y me dispuse a salir de mi casa, cuando caí desplomado. Las piernas no me respondían, no me podía mover, y de repente cerré los ojos y comencé a dormir.
lunes, 21 de diciembre de 2009
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